• Tere y Chema Madrid

    Cuando vi por primera vez el anuncio de vuestro proyecto sentí una enorme curiosidad. Soy una apasionada del mundo del vino y cuando por fin Enrique me envió el programa completo, la curiosidad se volvió emoción. Era mi viaje soñado! 

    Me costó, pero por fin convencí a mi chico de que podría ser una experiencia genial: conocer lugares nuevos, gente nueva, descubrir las historias y manera de hacer de bodegas de diferentes Denominaciones y además tomar contacto con El Camino de Santiago. Preparamos nuestro viaje como si lo más duro fuera a ser caminar todos los días, en verano, con calor... Cuando por fin llega el día, un autobús nos recoge en Madrid, con gente desconocida para nosotros, un grupo no demasiado grande, con edades distintas y de diferentes ciudades: Cádiz, Málaga, Madrid, Valencia... 

    Una vez en Pamplona, la primera cena en la que todos nos conocimos, y en la que rompíamos el hielo, entre risas y vinito, la ilusión se apoderó del grupo empezó a tomar forma nuestro peculiar "Cavino". Tanto Chema como yo hemos disfrutado de cada paseo, digo paseo porque aunque pensábamos que las etapas se nos harían duras, por la distancia y por el calor, descubrimos que nada de eso; muy llevadero. 

    Además cuando fuimos la ola de calor azotaba España entera y nosotros en el norte estábamos la mar de a gusto. Hemos disfrutado de cada Bodega, donde nos abrían las puertas con una fantástica hospitalidad para compartir sus vinos y su historia. Las comidas y los hoteles ESPECTACULARES. Los paisajes y lugares que hemos visitado nos han encantado y ha supuesto la toma de contacto para volver a alguno de ellos, sin duda. 

    La organización de Enrique, que estaba atento en cada momento de que todo el mundo estuviera bien, de que no nos faltase nada, y pendiente de que todo saliera mejor incluso de lo previsto... SIN PALABRAS!! 

    Lo mejor.... El grupo. Nos llevamos una familia de amigos con la que hemos compartido un montón de momentos inolvidables, de emociones, de complicidad... Personas excepcionales donde las haya. Gracias equipo del Cavino por haber tenido la grandísima idea de poner en marcha este proyecto, es un sueño de viaje que transmite la ilusión y el cariño con el que se ha preparado. Gracias y esperamos veros pronto y compartir más sueños como este.

  • Lilia Málaga

    Ha sido un descubrimiento en todos los sentidos. Nunca había andado tanto por el campo ni me había sentido tan bien con un grupo de "desconocidos". Por todo eso, unido a la buenísima organización y el buen hacer de Enrique, ha sido una experiencia fantástica

  • Ángela Cardín Oviedo

    Viaje a la aventura y a los sentidos;

    A la aventura porque nada me parecía real antes de emprenderlo... A los sentidos, el olfato, el sabor, la vista... porque todo eso lo practicamos en El Cavino.

    A las personas que nos juntamos sin conocernos para compartir sabores, risas, charlas y un cómodo andar, por lo sencillo de las rutas.

    A todo lo que yo aprendí de la tierra y vinos de cada región, desde Pamplona hasta Santiago.

    A las comidas y cenas de cada bodega o restaurante, manjares elegidos con muy buen acierto.

    A la diversidad de personas que componíamos el grupo, serias, irónicas y divertidas, y muchos conocedores del buen vino.

    Gracias a Andrés que nos sacó fotos guapas y simpáticas.

    A la paciencia y simpatía del jefe, guía y pionero, generoso en el buen hacer y sin perder la sonrisa, y que terminó diciendo que lo volvería a hacer con los ojos cerrados.

    Gracias, gracias, gracias.

  • Andrés González Málaga

    Cuando mis amigos me preguntan; ¿qué tal El Cavino? No tengo palabras para describir la grandeza de ello y todo lo que me ha aportado, descubrir el mundo del vino ha sido algo increíble. Cada etapa mañanera tenía una recompensa y cada bodega nos aportaba algo diferente, un nuevo regalo cada día, un nuevo olor, un nuevo sabor, y un disfrute de la gastronomía típica de cada lugar que apenas te daba tiempo para digerir tan buenos momentos. Sin conocernos de nada la magia del vino hizo que a las pocas horas fuésemos una pequeña gran familia. Gracias al Cavino y a aquellos que lo hicieron posible.

  • Victoria Casanova Alicante

    Fue por casualidad que yo encontrase esta página y fue por casualidad que yo decidiese irme sola a esta aventura. Pero no es por casualidad que haya sido una de las mejores experiencias de mi vida. Naturaleza, ejercicio. Y sobre todo. Poder compartir los conocimientos, sabores, colores, olores ( que yo no sabía que había tantos Dios mío!!) con gente maravillosa que ya son amigos para siempre. Esa es la esencia de la gran idea de hacer EL CAVINO

  • Carmen García Málaga

    El Cavino ha sido una de mis vacaciones preferidas. Tenía mucho interés en El Cavino; me parecía una idea perfecta eso de combinar Enología y Camino, pero estos días han cumplido con creces todas mis expectativas. Todo ha sido perfecto.

  • José Ramón Valencia Madrid

    Cuando escuche a José Mª Iñigo en  el programa de Radio Nacional hablar del proyecto, me llamo la curiosidad y el interés por el mismo, ya que comprendía dos de mis gustos: el caminar por el campo y el tema del vino.

    Cuando se lo comenté a mi esposa, dudamos si apuntarnos al 1er. Cavino  o al último de Septiembre, y acertamos de pleno, ya que como decía el conductor del autocar, el grupo parecía una gran familia que nos conociésemos de toda la vida.

    Cabe resaltar la buena organización por parte de Enrique, y la calidad de los hoteles y bodegas visitadas y sobre todo el buen comer y beber durante todo  el recorrido.

    Pero si tuviese que quedarme con una sola cosa, sería la camaradería y la buena amistad creada en el grupo y que espero que perdure en el tiempo.

    Sin duda alguna, una experiencia que recomiendo y  deseo que sucesivas ediciones sean tan positivas como esta.

  • M. Carmen Izquierdo Madrid

    A estas alturas de mi vida, cuando ya casi nada me sorprende, he tenido la suerte de experimentar algo maravilloso. Gracias a "El cavino de Santiago", he pasado unos días inolvidables, caminando entre girasoles, trigales y prados verdes como decía una canción. He aprendido mucho sobre la elaboración del vino, sus bodegas y las historias que hay detrás de cada una de ellas, a la vez que me deleitaban el paladar con sus vinos y los platos típicos de cada zona. Y lo mejor, si se puede añadir algo más, ha sido la compañía y la amistad que ha surgido con el resto de "cavinantes" . Resumiendo, un viaje para repetir.